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Mirarse a uno mismo, para ser el perpetuo referente de los demás y... de uno mismo. Ésta es una actitud vigente en gran parte de la sociedad occidental actual, que colisiona con otra que puja por salir a flote, la del idea de autenticidad. Como cabe imaginar una y otra no existen en estado puro, se mezclan y dan pie a curiosas paradojas.
Este sugerente libro de Juan Orellana y Jorge Martínez Lucena -el primero ya nos había entregado un lúcido análisis del cine actual en la misma dirección en su obra "Como en un espejo"- tiene el acierto de ofrecer una "foto" del estado de la cultura actual, aplicable a los países del Primer Mundo, del que el cine se convierte en mímesis, y viceversa, en sus modos de hacer las personas se fijan en comportamientos cinematográficos. Y maneja un nutrido aparato bibliográfico donde destaca el libro de Gilles Lipovetsky y Jean Serroy "La pantalla global", con el que comparte metas, aunque sean evidentemente análisis diferentes. Se citan otros libros de Lipovetsky, además de autores como Zygmunt Bauman, Alasdair MacIntyre, Andrei Tarkovsky y Charles Taylor.