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``Dependiendo de la tarea que se le asigne, una misma puede designar un objeto o una persona, una pasión, un deseo o un misterio; pero también puede torcer su rumbo, Contacto oscurecerse, volverse hermética y aludir a algo muy distante de su significación original. Lo diré de modo más sencillo: toda corrupción comienza por el lenguaje y toda lucha por extirparla también tendrá que comenzar -aunque no agotarse- en las palabras. Transparencia Internacional, a través de su Capítulo México, me encargó que elaborara un diccionario de la corrupción en nuestro país. Así, me di a la tarea de recolectar todas las palabras que en el español de México se utilizan para tramitar un acto de corrupción. Muy pronto descubrí que la tarea era inmensa y que amenazaba con desembocar en una obra mucho más voluminosa que a Enciclopedia Británica. Como no tengo la lexicográfica del Dr. Samuel Johnson y como todavía tengo otras tareas en la vida, preferí elaborar un ``prontuario" de la corrupción en México con los vocablos y expresiones más útiles y eficaces para ``consensar" con talo cual prójimo una ``movidiux". El título provisional es: ¿Cómo nos arreglamos? que, para hablar en términos ajedrecísticos, equivale a la verbal apertura clásica para obtener una sustantiva mordida. Bien mirado, es un título cargado de negra ironía, pues en su recto sentido ``arreglar" significa ajustar Pareja a las reglas de funcionamiento que le son propias un hecho, una situación, un mecanismo. En el caso de nuestro paradójico México, ``arreglarse" implica la transgresión de una o varias reglas. Obviamente, este trabajo no pretende ser un auxiliar para aquellos que quieran corromper o corromperse; por el contrario, pretende simplemente volver al origen y buscar algún modo eficaz de arreglar nuestro país."